Bandeja de 24 unidades
Hasta tres rellenos distintos en una sola caja. Ideal para reuniones de equipo y cumpleaños chicos. Pedido con 48 horas de anticipación.
En una oficina, una feria o una quinta de zona norte, el churro no se come en el momento en que sale de la fritura. Lo que define si el pedido funciona es cómo llega, cuánto aguanta y si cada invitado encuentra algo que pueda comer. Estos son los puntos que resolvemos antes de coordinar la entrega.
La masa no se apura. Ese tiempo de fermentación lenta es lo que sostiene la estructura del churro cuando se rellena con pulled pork o con queso azul y cebolla caramelizada. Sin ese desarrollo, el relleno humedece la masa en pocos minutos y el resultado se cae solo. Con la fermentación completa, el churro aguanta el transporte hasta el evento sin perder el crujiente.
La carta no gira solo alrededor del dulce de leche. Trabajamos con rellenos salados que funcionan como bocado de recepción: pulled pork, queso azul con cebolla caramelizada, hummus de remolacha. Para eventos con invitados variados, esa mezcla permite armar una bandeja que se sostiene sola, sin depender de un plato principal. La carta rota cada seis semanas según temporada.
Cuando hay un invitado celíaco o vegano, la solución no es un plato aparte que llega tarde. Reservamos una porción de la bandeja con esas condiciones, siempre que el pedido se avise con antelación. Así el servicio no se interrumpe y nadie queda mirando cómo comen los demás.
Para ferias, casamientos en quintas de zona norte y after office, la fritura se coordina con el horario real del evento. Si el servicio lo pide, llevamos el carrito móvil y freímos en el lugar. Si no, la entrega se programa para que las bandejas lleguen calientes y con la masa todavía crujiente, no antes.